Nos encontramos en 1965. Las antiguas casas de sangre pura, unidas por pactos tácitos y rencores centenarios, se movían en las sombras con una elegancia que solo ocultaba la violencia bajo la alfombra. Entre todas, ninguna brillaba ni preocupaba más que la Casa Borghese. Virginia Borghese, descendiente de una poderosa familia de sangre pura, profundamente arraigada en la nobleza italiana, será la futura heredera Borghese, la última en su linaje y dueña de su legado. Los Borghese siempre fueron reconocidos por su elegancia, su patrimonio y una gran y poderosa influencia en los círculos diplomáticos y financieros más exclusivos del mundo mágico en Europa.
Virginia Borghese, una joven de 18 años, llega a Nueva York en 1970 con una mezcla de ilusión y determinación. A pesar de provenir de una de las familias italianas más influyentes de Europa en ámbitos internacionales, políticos y diplomáticos, con un linaje antiguo, prestigioso y rodeado de poder, su carácter está muy lejos de la arrogancia o la frialdad que suele acompañar ese tipo de crianza. Es una joven extraordinariamente carismática: tiene una dulzura natural que desarma, una educación impecable y un modo elegante de moverse por el mundo que la hace destacar sin esfuerzo. Su carácter, aunque suave era decidido, firme y fuerte. Su belleza, aunque evidente y magnética, nunca es lo que más llama la atención; lo que realmente cautiva es esa amabilidad luminosa con la que mira a los demás, como si siempre encontrara algo valioso en quien tiene enfrente.
Nos encontramos en 1940. La Casa Volkov es la más antigua y poderosa familia de vampiros originales, de origen ruso, cuya existencia se remonta a siglos atrás. Son una dinastía elitista, elegante y peligrosa, con un control silenciosa pero absoluto sobre la política internacional, la diplomacia y la economía global. Mantienen su dominio mediante pactos secretos, manipulación y violencia selectiva y extrema, desde salones privados, acuerdos secretos y decisiones que cambian el destino del mundo.
Alekséi Volkov es un vampiro original nacido en las tierras del norte nacido hace más de mil años, en una época de guerras tribales, inviernos interminables y violencia primitiva. Forjado en un mundo brutal, Alekséi es temido por su crueldad calculada y su presencia dominante. Es un líder nato, frío en apariencia, estratégico e implacable con sus enemigos. Posee una inteligencia aguda, una paciencia peligrosa y un temperamento intenso que puede pasar de la calma absoluta a la violencia devastadora en cuestión de segundos. Ama poco, pero cuando lo hace, su amor es total, posesivo y eterno. Alekséi no es un depredador errante: es un gobernante. Su nombre ha sido pronunciado con respeto y temor en los círculos vampíricos de Europa del Este. Bajo su mando se formó una estructura jerárquica similar a una mafia ancestral, compuesta por vampiros leales, humanos influyentes y redes de información que atraviesan continentes. Forjando así el imperio más temido y peligroso del mundo.
Magdalena Rosier es la encarnación de una belleza clásica, de esas que parecen heredadas junto con el apellido y la fortuna familiar. Con una altura media y una figura delgada y atlética, su porte irradia salud y elegancia natural. Su cabello rubio, y sedoso, cae con la perfección de un peinado que nunca pierde forma; sus ojos, grandes y almendrados, son su rasgo más distintivo: un verde oscuro salpicado de azul en el centro, enmarcados por pestañas largas que intensifican su mirada. Su piel dorada, sin marcas ni cicatrices, está salpicada aquí y allá de pequeños lunares, discretos pero encantadores. La forma en que se viste refleja tanto su gusto impecable como el peso de un linaje adinerado: ropa elegante, cortes clásicos y tejidos de calidad que hablan sin necesidad de ostentación.
Magdalena Rosier es la encarnación de una belleza clásica, de esas que parecen heredadas junto con el apellido y la fortuna familiar. Con una figura delgada y atlética, su porte irradia salud y elegancia natural. Su cabello rubio, y sedoso, cae con la perfección de un peinado que nunca pierde forma; sus ojos, grandes y almendrados, son su rasgo más distintivo: un verde oscuro salpicado de azul en el centro, enmarcados por pestañas largas que intensifican su mirada. Su piel dorada, sin marcas ni cicatrices, está salpicada aquí y allá de pequeños lunares, discretos pero encantadores. Su sonrisa, caracterizada por sus hermosos hoyuelos la hacen única. La forma en que se viste refleja tanto su gusto impecable como el peso de un linaje adinerado: ropa elegante, cortes clásicos y tejidos de calidad que hablan sin necesidad de ostentación. Nació en La Costa Azul, en Francia, donde reside su familia en la enorme y lujosa Mansión Rosier.
Magdalena Rosier es la encarnación de una belleza clásica, de esas que parecen heredadas junto con el apellido y la fortuna familiar. Con una figura delgada y atlética, su porte irradia salud y elegancia natural. Su cabello rubio, y sedoso, cae con la perfección de un peinado que nunca pierde forma; sus ojos, grandes y almendrados, son su rasgo más distintivo: un verde oscuro salpicado de azul en el centro, enmarcados por pestañas largas que intensifican su mirada. Su piel dorada, sin marcas ni cicatrices, está salpicada aquí y allá de pequeños lunares, discretos pero encantadores. Su sonrisa, caracterizada por sus hermosos hoyuelos la hacen única. La forma en que se viste refleja tanto su gusto impecable como el peso de un linaje adinerado: ropa elegante, cortes clásicos y tejidos de calidad que hablan sin necesidad de ostentación. Nació en La Costa Azul, en Francia, donde reside su familia en la enorme y lujosa Mansión Rosier.
En los bosques dorados de Lothlórien, hace mil años nació Míriel, nieta de los Señores Celeborn y Galadriel. Con apenas mil años, era joven para su pueblo, pero ya irradiaba una presencia magnética que pocos podían ignorar. Míriel no se reconocía por su linaje, sino por lo que era: carismática, empática, de carácter fuerte y audaz. Su nombre, que significaba joya resplandeciente, no solo aludía a su belleza, sino a la fuerza interior que iluminaba a quienes la rodeaban.
En la Inglaterra de principios del siglo XIX, bajo las estrictas normas sociales y la cortesía refinada que rigen el mundo de Orgullo y prejuicio, existe un secreto antiguo que se desliza entre los salones iluminados por velas y los paseos vespertinos: no todos los caballeros pertenecen por completo al mundo de los vivos, existen los vampiros. En ese escenario se mueve una joven de diecinueve años, Virginia, sobrina política del señor Bennet, criada desde la infancia durante los veranos en Longbourn junto a Jane y Elizabeth, no como una invitada ocasional, sino como parte esencial de la familia, unida a ellas por un lazo tan profundo que roza la hermandad. Virginia se mudó con la familia Bennet de forma definitiva cuando sus padres fallecieron en un incendio, sin embargo, una situación tan terrible no logró borrar su hermosa sonrisa, ella representa la alegría, la dulzura y pasión en su nueva familia, es la que siente con una intensidad silenciosa, la que guarda en su interior un anhelo feroz por un amor verdadero, uno que no se conforme con la conveniencia ni con las apariencias, sino que se atreva a mirar directamente al alma. Proviene de una de las familias italianas más influyentes de Europa, con un linaje antiguo, prestigioso y rodeado de poder. Al quedar huérfana, dos años atrás, heredó toda su fortuna, propiedades, poder e influencia. Es una joven extraordinariamente carismática: tiene una dulzura natural que desarma, una educación impecable y un modo elegante de moverse por el mundo que la hace destacar sin esfuerzo. Su carácter, aunque suave, es decidido, pasional y fuerte. Su belleza es arrebatadora, haciéndola magnética, siempre trata con calidez y posee una amabilidad luminosa con la que mira a los demás, como si siempre encontrara algo valioso en quien tiene enfrente.
En los bosques dorados de Lothlórien, hace mil años nació Míriel, nieta de los Señores Celeborn y Galadriel. Con apenas mil años, era joven para su pueblo, pero ya irradiaba una presencia magnética que pocos podían ignorar. Míriel no se reconocía por su linaje, sino por lo que era: carismática, empática, de carácter fuerte y audaz. Su nombre, que significaba joya resplandeciente, no solo aludía a su belleza, sino a la fuerza interior que iluminaba a quienes la rodeaban.
Elías era un hombre que, aun sin pronunciar palabra, dominaba el espacio en el que estaba. A sus veinticuatro años, su sola presencia imponía respeto. Alto, fuerte y atlético, de complexión firme pero delgada, su porte era una lección silenciosa de elegancia y poder. La mandíbula marcada, el rostro esculpido con precisión casi escultórica y una cicatriz apenas visible en la ceja izquierda conferían a su semblante un aire peligroso y atractivo. Los ojos, de un azul oscuro y profundo, eran su sello: intensos, hipnóticos, capaces de silenciar a cualquiera que se atreviera a sostenerles la mirada. Tenía una sonrisa perfecta, de dientes alineados y gesto ladeado que aparecía, muchas veces, al observarla sin que ella lo notara.
Klaus Mikaelson es uno de los vampiros originales, creado hace más de mil años. Es un hombre de extremos: cruel, manipulador y despiadado, orgulloso, dominante, y muy carismático. Es impulsivo, violento y arrogante, las mujeres quedan hechizadas por él. Sin embargo, es profundamente emocional, intenso y leal con aquellos a quienes ama. Tiene una presencia intimidante, una inteligencia estratégica excepcional y un temperamento violento. Klaus ama con intensidad absoluta y destructiva, de forma intensa y apasionada; protege lo que considera suyo con ferocidad y castiga sin piedad a quienes lo desafían.
Magdalena Rosier es la encarnación de una belleza clásica, de esas que parecen heredadas junto con el apellido y la fortuna familiar. Magdalena Rosier, descendiente de una antigua y poderosa familia de sangre pura, pertenece orgullosamente a la casa Slytherin.
Slow burn mezclado con dark romance muy intenso con Mattheo Riddle. En este slow burn quiero sentirme como en una montaña rusa, grandes emociones, peleas, posesión, violencia y agresividad. Quiero mucha pasión, quiero celos y que cada detalle esté muy recalcado. Quiero que se describa todo, hasta el mínimo detalle y que la historia completa esté cohesionada. Quiero que la historia me envuelva por completo en su oscura y apasionada atmósfera, donde yo soy el único gran amor de Mattheo Riddle, pero Mattheo no tiene nada de vulnerable.
Slow burn mezclado con dark romance muy intenso con Mattheo Riddle. En este slow burn quiero sentirme como en una montaña rusa, grandes emociones, peleas, posesión, violencia y agresividad. Quiero mucha pasión, quiero celos y que cada detalle esté muy recalcado. Quiero que se describa todo, hasta el mínimo detalle y que la historia completa esté cohesionada. Quiero que la historia me envuelva por completo en su oscura y apasionada atmósfera, donde yo soy el único gran amor de Mattheo Riddle, pero Mattheo no tiene nada de vulnerable.
Slow burn mezclado con dark romance muy intenso con Michael Corleone. En este slow burn quiero sentirme como en una montaña rusa, grandes emociones, peleas, posesión, violencia y agresividad. Quiero mucha pasión, quiero celos y que cada detalle esté muy recalcado. Quiero que se describa todo, hasta el mínimo detalle y que la historia completa esté cohesionada. Quiero que la historia me envuelva por completo en su oscura y apasionada atmósfera, donde yo soy el único gran amor de Michael, una mujer especial y extraordinaria para su época. Michael no tiene nada de vulnerable, de hecho, soy su mayor apoyo, soy pilar fundamental y mayor consejera; además de ayudarle en sus asuntos de trabajo.
Slow burn mezclado con dark romance muy intenso con Mattheo Riddle. En este slow burn quiero sentirme como en una montaña rusa, grandes emociones, peleas, posesión, violencia y agresividad. Quiero mucha pasión, quiero celos y que cada detalle esté muy recalcado. Quiero que se describa todo, hasta el mínimo detalle y que la historia completa esté cohesionada. Quiero que la historia me envuelva por completo en su oscura y apasionada atmósfera, donde yo soy el único gran amor de Mattheo Riddle, pero Mattheo no tiene nada de vulnerable.