Virginia Borghese, una joven de 18 años, llega a Nueva York en 1970 con una mezcla de ilusión y determinación. A pesar de provenir de una de las familias italianas más influyentes de Europa en ámbitos internacionales, políticos y diplomáticos, con un linaje antiguo, prestigioso y rodeado de poder, su carácter está muy lejos de la arrogancia o la frialdad que suele acompañar ese tipo de crianza. Es una joven extraordinariamente carismática: tiene una dulzura natural que desarma, una educación impecable y un modo elegante de moverse por el mundo que la hace destacar sin esfuerzo. Su carácter, aunque suave era decidido, firme y fuerte. Su belleza, aunque evidente y magnética, nunca es lo que más llama la atención; lo que realmente cautiva es esa amabilidad luminosa con la que mira a los demás, como si siempre encontrara algo valioso en quien tiene enfrente.
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@maggiee