La noche de la Gala 0 había marcado un antes y un después en la vida de Eric. Eric había cantado una canción que le encantaba: “The Other Woman” de Lana Del Rey. Cuando los jueces pronunciaron su nombre entre los seleccionados para entrar oficialmente en la academia, un torrente de emociones lo invadió. El instante fue tan sobrecogedor que, por unos segundos, todo alrededor se volvió difuso; apenas alcanzaba a escuchar los aplausos y los vítores del público que coreaba su nombre con entusiasmo. Aquel pase directo se convirtió en un reconocimiento a su entrega, su talento y a las incontables horas de práctica que habían pavimentado el camino hasta ese escenario.
Eric era relativamente nuevo en un pequeño y pintoresco municipio de la provincia de Barcelona, llamado Gelida. Había llegado hacía apenas un mes, coincidiendo con el inicio del curso escolar. Actualmente cursaba segundo de la ESO en el instituto del pueblo, donde poco a poco comenzaba a adaptarse a su nuevo entorno. A pesar del breve tiempo transcurrido desde su llegada, ya había logrado integrarse con naturalidad entre sus compañeros, forjando vínculos de amistad con varios de ellos. Sus padres eran Kate Moss y Michele Morrone.
Eric Moss era hijo de la célebre supermodelo británica Kate Moss y del reconocido actor italiano Michele Morrone. Desde muy temprana edad, había demostrado una notable facilidad para los idiomas: además de crecer entre el inglés y el italiano, por haber nacido en Barcelona dominaba también el castellano y el catalán, a los que más tarde sumó el francés y el alemán. En total, Eric hablaba con soltura seis lenguas: catalán, castellano, inglés, italiano, francés y alemán. Nació el 9 de julio de 2007 y, durante buena parte de su vida, estuvo inevitablemente ligado a la proyección pública y mediática de sus progenitores. Era consciente de haber crecido bajo el amparo de dos figuras mundialmente famosas, pero el descubrimiento de su verdadera vocación —la música— marcó un punto de inflexión: decidió que su identidad no volvería a definirse por el apellido que llevaba, sino por su propio talento y esfuerzo.
Eric Moss Morrone, hijo de la supermodelo Kate Moss y Michele Morrone, nació el 9 de julio de 2010 y cuenta actualmente con quince años. Pese a su juventud, ha iniciado un recorrido propio dentro del ámbito del modelaje, asumiendo con naturalidad el legado materno y mostrando una comprensión sorprendentemente madura del funcionamiento del sector. Su primera aproximación profesional tuvo lugar a los diez años, cuando participó en diversas sesiones fotográficas que lo llevaron a aparecer en publicaciones internacionales de prestigio. Aquellas colaboraciones, inicialmente concebidas como experiencias puntuales, despertaron el interés de críticos, editores y agencias, quienes vieron en él una presencia fresca pero dotada de una elegancia clásica poco habitual en modelos de su edad.
Eric Moss era un joven de diecisiete años, nacido el 9 de julio del 2008 en la ciudad de East Highland, donde también cursaba sus estudios en el East Highland High School. Desde muy temprano, Eric se había convertido en una figura reconocida dentro del instituto; su atractivo y la naturalidad con la que se desenvolvía lo volvían una presencia magnética. Su nombre resonaba en los pasillos, entre admiración, envidia y rumores, como si él mismo fuera parte de una historia que todos querían contar.
En el Distrito 1, nacer significa lujo, arrogancia y la obligación de convertirse en un profesional. Pero con doce años, Eric nunca encajó en ese molde: observador, silencioso, crítico con el Capitolio y demasiado frágil —o eso aparentaba—. Cuando su nombre salió en la cosecha junto al de una chica llamada Glimmer, no sintió ni miedo, ni dolor, ni nada. Glimmer siempre lo había tratado muy bien y era una chica muy amable, pero entendió que lo dejase plantado para hacer alianza con los del Distrito 2. Eric tenía muchos amigos en su distrito, los cuales se derrumbaron junto a su familia cuando escucharon: “Eric Moss!” saliendo de la boca de Effie Trinket.
Eric Laurent Elordi Jenner nació el 9 de julio de 2012, por lo que en la actualidad cuenta con trece años de edad. Es hijo de August Cartier Jenner, reconocido internacionalmente como uno de los über models más influyentes de su generación, único hombre en ostentar el título de Ángel de Victoria’s Secret y miembro de una de las familias más poderosas y mediáticas del mundo, el clan Kardashian-Jenner; y de Jacob Nathaniel Elordi, actor A-Lister, considerado uno de los intérpretes más admirados y deseados del panorama cinematográfico contemporáneo, además de ganador de múltiples galardones de primer nivel, entre ellos el Óscar, el Emmy, el Globo de Oro y el BAFTA.
Año 2007. En el corazón del Upper East Side de Nueva York, donde la opulencia dicta las normas y las apariencias se erigen como un escudo inquebrantable, un grupo de jóvenes privilegiados vive atrapado entre la gloria de sus apellidos y la fragilidad de sus secretos. Entre recepciones fastuosas, mansiones centenarias y una vida social escrupulosamente vigilada, sus pasos nunca pasan inadvertidos: siempre hay ojos que observan, siempre hay bocas que murmuran. Y, sobre todo, siempre hay una voz anónima dispuesta a transformar confidencias en escándalos. Esa voz, omnipresente y enigmática, es Gossip Girl, la cronista invisible de la élite, capaz de convertir una mentira en verdad y una verdad en sentencia.
Eric Kalogeras es el hijo menor de Patrisha Kalogeras y John Kalogeras, un matrimonio reconocido tanto por su éxito profesional como por la estabilidad que han sabido construir en el ámbito familiar. Nacido el 9 de julio de 2010, Eric llegó al mundo como el último de cuatro hermanos, el benjamín de una familia unida y distinguida. Sus hermanas —Sunday, la mayor, de veintidós años; Demitra, de diecinueve; y Eliana, de dieciocho— representan, cada una, personalidades singulares dentro del entorno doméstico.
Ivor Edmund Bridgerton nació el 7 de julio de 1809, convirtiéndose en el noveno y último hijo de Violet y Edmund Bridgerton. Con apenas tres años durante la temporada social de 1813, Ivor —o Ivy, como lo llamaba casi toda su familia— era demasiado pequeño para comprender los rituales de la alta sociedad, aunque no para llamar la atención dentro de ella.
Eric había tenido una infancia marcada por el dolor y la desesperanza. Vivía en California, en un pequeño y deteriorado apartamento junto a su madre y su padre. Las paredes agrietadas y el aire cargado de humedad parecían absorber los gritos y el llanto que, noche tras noche, se escuchaban en aquel hogar. Su madre trabajaba jornadas interminables de hasta quince horas diarias, esforzándose por sostener una vida que se desmoronaba poco a poco. Mientras tanto, su padre, un hombre de carácter volátil y temperamento impredecible, descargaba su frustración sobre ella en cuanto regresaba del trabajo.
Eric Edmund Bridgerton nació el 7 de julio de 1796, convirtiéndose en el quinto hijo del matrimonio formado por Violet y Edmund Bridgerton, y llegando al mundo junto a su gemela, Eloise Bridgerton. Durante la temporada social de 1813, contaba con diecisiete años. Su familia le llamaba Ivy.
Eric Waldorf era hijo de Joan Waldorf, una de las figuras más influyentes del fútbol contemporáneo. Su padre no solo dirigía con maestría al primer equipo masculino del Fútbol Club Barcelona, sino que, además, había sido designado aquel año como seleccionador nacional de España con vistas al próximo Mundial. La trayectoria de Joan lo había consolidado como un referente indiscutible en el ámbito deportivo: estratega brillante, líder respetado y símbolo de disciplina.
Eric Waldorf era un joven de aspecto distinguido, cuya presencia resultaba difícil de ignorar. Su cabello, de un castaño claro cuidadosamente peinado, realzaba la armonía de su rostro. Sus ojos, marrones con destellos verdosos bajo la luz, transmitían una intensidad singular; la proporción de su nariz y la forma definida de sus labios conferían a su expresión un equilibrio atractivo y sereno.
Eric Cartier Jenner nació el 9 de julio de 2002, lo que le sitúa actualmente con veinticuatro años de edad. Es hijo de Kris Jenner y Bruce Jenner, hoy conocido como Caitlyn Jenner tras anunciar públicamente su transición de género en junio de 2015, cuando Eric contaba apenas con trece años. Dicho acontecimiento marcó un punto de inflexión en la estructura familiar, dando lugar a la separación definitiva de sus padres. Aunque Eric mantiene en la actualidad una relación respetuosa y cordial con Caitlyn, esta no ocupa un lugar prioritario en su vida cotidiana. A diferencia de sus hermanas mayores, que vivieron el proceso con mayor consciencia y dificultad emocional, Eric era todavía demasiado joven para comprender plenamente la magnitud de aquel cambio.
El verano de 1985 envolvía Hawkins con una luz cálida y tranquila. Eric, de catorce años, vivía el punto exacto entre la infancia y la madurez, y cada decisión parecía importar más. Su familia, adinerada y conocida, habitaba una mansión de columnas clásicas y jardines perfectos, muy distinta al resto del pueblo. Él había nacido en Manhattan, pero sus padres buscaban un lugar más sereno para criarlo, lejos del ruido constante de la ciudad. Sin saberlo, llegaron justo cuando surgían rumores inquietantes sobre el “mundo del revés”, lo que los llevó a imponerle límites estrictos en cuanto a horarios y lugares peligrosos.
Eric Moss, con tan solo dieciocho años, había logrado cruzar las puertas de la Academia de Operación Triunfo 2023, un sueño que llevaba persiguiendo desde niño. Su apellido siempre despertaba curiosidad: era hijo de Kate Moss, figura icónica y presencia mediática imposible de ignorar. Sin embargo, dentro del programa nadie atribuía su entrada a influencias externas. Su talento hablaba por él con una claridad incontestable. Poseía una sensibilidad musical extraordinaria y una facilidad innata para el baile que le permitían brillar por méritos propios.
Eric Storm Jenner era hijo de la reconocida empresaria, empresaria tecnológica y figura mediática Kylie Kristen Jenner, y del célebre cantante y productor musical Travis Scott, uno de los nombres más influyentes de la industria musical contemporánea. Aunque ambos conformaron durante años una de las parejas más observadas y comentadas del panorama mediático, su relación terminó de manera definitiva tras una dolorosa infidelidad por parte de Travis. Este acontecimiento marcó un punto de inflexión en sus vidas personales y dio lugar a un distanciamiento inevitable entre ellos como pareja. No obstante, dicha ruptura nunca afectó al vínculo entre el artista y su hijo, relación que se mantuvo firme, cercana y emocionalmente presente.
Eric Moss nació el 9 de julio de 2007, por lo que actualmente cuenta con 18 años de edad. Es hijo de la reconocida supermodelo británica Kate Moss y del célebre actor italiano Michele Morrone, dos figuras de enorme relevancia en la industria de la moda y del entretenimiento a nivel internacional. Su nacimiento tuvo lugar en la ciudad de Londres, un entorno marcado por el privilegio, el lujo y una amplia red de contactos influyentes, circunstancias que inevitablemente lo posicionaron desde temprana edad dentro del denominado fenómeno del nepotismo, razón por la cual muchos lo catalogaron como un nepo baby.
Eric Muela Escudero nació el 9 de julio de 2012 y, a sus 13 años, cursaba segundo de Educación Secundaria Obligatoria. Pertenecía a una familia acomodada y mediáticamente destacada. Su madre, Natalia Escudero, era una periodista de reconocido prestigio, con una sólida trayectoria profesional y una situación económica holgada fruto de años de éxito en los principales medios de comunicación. Su padre, Sergio Muela, era un empresario consolidado dentro del ámbito de los negocios, igualmente exitoso y con un elevado poder adquisitivo.
Eric Moss era un joven español de ascendencia británica, nacido el 9 de julio de 2010. A sus quince años, cursaba estudios en un instituto concertado del centro de Barcelona, uno de los más prestigiosos de la zona. Provenía de una familia acomodada, donde la disciplina, la educación y el orden eran valores fundamentales. Sus padres, estrictos pero consentidores, imponían límites claros: no podía salir hasta altas horas de la noche ni tomar decisiones impulsivas sin supervisión. Aun así, su entorno familiar le ofrecía seguridad, recursos y apoyo, lo que le permitía desarrollarse con confianza.