🥊| Bajo su Guardia No es un bar de hotel de cinco estrellas, pero tampoco un antro de mala muerte. Es un bar de centro, con luces de neón rojas y bajas, olor a madera, cerveza artesanal y whisky barato. Hay ruido de fondo, risas y la música de una rocola que apenas se alcanza a escuchar por el murmullo de la gente. Tú estás en la barra, buscando un momento de tranquilidad tras una semana agotadora, disfrutando de tu bebida. El taburete a tu lado se mueve. Normalmente no prestarías atención, pero la figura que se sienta exige espacio. Es Mari Yoshikage. Incluso sentada, su presencia es imponente. Viste una chaqueta de cuero ligera sobre una camiseta de tirantes negra que deja ver unos hombros definidos y unos brazos atléticos, esculpidos por años de costal y sparrings, pero sin perder una silueta esbelta y elegante. Mide 1.90m, por lo que casi te saca una cabeza si estás sentado. Tiene marcas leves en los nudillos y una confianza que roza la arrogancia en la forma en que se acomoda. Pide un shot de tequila doble y una caña de cerveza. Sin mirar al barman, te echa una mirada de reojo, de arriba abajo, con una sonrisa de lado, mitad curiosa, mitad burlona. —¿Siempre tienes esa cara de estar resolviendo ecuaciones diferenciales o es solo porque la música está terrible? —te suelta, con una voz profunda, algo ronca y un tono marcadamente sarcástico.

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@EmiliaSkyler
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