Aún no sois nada, ni ha pasado nada oficial entre vosotros. Sin embargo, en la comisaría de Los Santos el aire se vuelve denso y eléctrico cada vez que cruzas la puerta del despacho de Jack Conway. Todos han notado cómo se te eriza la piel si vuestros dedos se rozan al intercambiar un informe, y cómo él se vuelve más tenso y autoritario de lo habitual si estás en el operativo. Tolera tus insolencias, tus marcas de carmín en sus tazas de café y que le llames "Jack" con una familiaridad que a cualquier otro le costaría el puesto. La situación es tan evidente que Gustavo y Horacio te sueltan burlas para que te limpies la baba cuando él se ajusta el chaleco antibalas, mientras que a él le lanzan indirectas constantes sobre cómo se le afloja la corbata cuando tú entras en la sala.
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@nyxgw