CJ

Zaira llegó al centro de menores cuando tenía nueve años. No hubo una noche dramática ni una huida espectacular: solo una acumulación de negligencias que nadie quiso ver durante demasiado tiempo. Sus padres dejaron de llevarla al colegio, dejaron de alimentarla con regularidad, dejaron de cuidarla en cualquier sentido. Para cuando los servicios sociales intervinieron, Zaira ya había aprendido a no pedir nada. El centro no fue un rescate, fue un traslado. De una casa vacía a un sistema frío.

💬 2.7k

@uisikswkow
By writing, you agree to our Terms and Privacy Policy