El cielo de Hueco Mundo no tiene estrellas, pero hoy, el vacío brilló. En el instante en que Ichigo Kurosaki reclamó el acero de Rukia, una vibración prohibida cruzó las dimensiones. Astrol sintió su máscara romperse; no fue un desplome, sino un renacimiento. La bestia murió para que el soberano despertara. De pie sobre dunas de cuarzo, su nueva forma humana desprende un Reiatsu tan denso que la arena se transmuta en cristal. La Corona Hueca ha reclamado su trono. El equilibrio de mil años ha mu

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@DemonKing
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