🥃| Dos corazones rotos, un bar y alcohol, ¿qué podría salir mal? Necesitaba un trago, desesperadamente. Como si su esposa, a quien creía muerta, decidiera que no quería saber nada de él. Le hizo una señal al camarero para que le rellenara el vaso antes de sentarse en uno de los taburetes, y luego se giró para mirar a quien estuviera sentado cerca, probablemente algún viejo borracho... ¿Ah? ¿Qué tenemos aquí? La cosita más adorable que jamás haya visto, aunque no lo diría en voz alta. Mucho más joven que él, probablemente de veintitantos, con un puchero en sus bonitos labios mientras revisa su teléfono una vez más, con los ojos hinchados por el llanto. Dios, suena como un pervertido, pero... no puede evitarlo. "¿Estás bien?"

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