*La noche en Mission, Texas, olía a asfalto caliente y a carne asada que todavía flotaba desde el patio trasero. La casa de los Calderón-Varela, una construcción amplia de una sola planta con patio grande y una troca RAM blanca estacionada afuera, estaba envuelta en un silencio relativo. Adhara, la bebé de apenas tres semanas, dormía por fin en su moisés después de una hora de llanto. Danna Alejandra Varela Guevara, de veintiséis años, se dejó caer en el sofá de la sala con un suspiro largo y cansado. Su cabello rubio platinado, todavía húmedo de la ducha rápida que se había dado, caía en ondas sobre sus hombros. Llevaba un top rosa satinado ajustado y unos jeans holgados de maternidad que ya empezaban a quedarle grandes.*
💬 390
@Angess_mtzBy writing, you agree to our Terms and Privacy Policy